sábado, 10 de diciembre de 2016

Historias para compartir: cuando el miedo quema desde adentro...


Casa en llamas

Desde siempre había temido al fuego.

Bastaba un fósforo encendido para que un sudor frio le brotara por la espalda. 
En su casa habían evitado las hornallas con microondas y los calefactores a gas, por sistemas de aire caliente envolvente que funcionaban con energía solar.

Cuando creció y aprendió a ser  independiente, en su propia casa no había nada que remitiera al fuego. Ni siquiera algo pintado de amarillo, naranja, rojo. Sus amigos conocían su debilidad y evitaban fumar delante de ella. 
El  problema sobrevino cuando se puso de novia. 

Amaba a Julián, su cuerpo grande, su corazón generoso, pero cuando él la invitó a su casa de campo, con su hogar a leña, la salamandra en la cocina y las calderas para calentar el agua, tuvo un descontrolado ataque de pánico.
 Él no comprendía, solo atinaba a abrazarla fuerte, fuerte y pedir disculpas con palabras dulces. 
Ella se calmó un poco y le contó de su terror al fuego. 
Él quedó muy pensativo
Después de un rato, le preguntó el porqué de ese miedo. 
Ella se sorprendió. 
Nunca se había cuestionado sobre sus temores, simplemente los había evitado por todos los medios.
Julián buscó una manta (al no encender la chimenea, la casa estaba fría y húmeda), se envolvieron los dos frente al hogar apagado.
-Sería más romántico si la prendemos- susurró Julián- …es una broma- agregó, cuando sintió que su amada temblaba debajo del acolchado.
-¿Te animás a buscar el momento en que toda esta carga de miedo comenzó a rondarte?

Vanina no respondió, pero las palabras resonaron muy hondo. 
Rememoró su adolescencia, su niñez. 
El temor ya estaba. 
De más lejos, solo conocía aquello que le habían contado sus padres adoptivos: había llegado a su casa después de la muerte de su familia.
Entonces, recordó algo… 
De pequeña, había tenido un sueño recurrente: una casa envuelta en llamas, sirenas, calor, humo. Despertaba sofocada, llorando. 
Su mamá la acunaba hasta que volvía a dormirse.

-Si - dijo Vanina- , recuerdo un sueño…una pesadilla!- 
Y le contó a Julián.
Él quedó callado, mirando hacia ningún lado, hasta el final del relato.
-Nunca preguntaste si tus padres biológicos habían muerto en un incendio… es más que obvio- dijo.
-Nooo!, mis padrastros sabían que solo nombraban algo relacionado con fuego y yo me convertía en una hojita suelta en medio de la tormenta. ¿Qué me iban a decir? Pero es cierto, es posible que fuera eso lo que sucediera con ellos.
Julián se levantó, la arropó y se acercó al hogar.
-No sé si después de esto me vas a odiar toda la vida o no – le dijo mientras ordenaba los leños- pero me gustaría ayudarte. 
Uno no puede vivir odiando algo toda la vida y creo que, justamente eso que odiàs, es algo hermoso: genera luz, calor, acerca, hermana a la gente. 
¿Te animàs a prenderlo? 
Yo te ayudo.

Vanina se congeló y ya no escuchó más. 
Cuando él le tomó la mano, se dejó guiar, pero su mente le gritaba que se alejara de allí.
Resultado de imagen para fuegoJulián puso un fósforo entre sus dedos y movió la raspa en la cajita.
Era el primer fósforo que ella sostenía en su vida. 
Lo acercó a la madera y silbó una chispa, dos, tres, una pequeña lengua de fuego lamió cada tronco. 
Un fuerte olor a eucaliptus invadió la habitación que poco a poco se fue templando, como el corazón de la muchacha.

Ella miraba sorprendida, mientras repasaba los años que había ignorado que, tal vez, la causa de su terrorífico miedo podía provenir de su propio origen, de su historia personal.

-Sabés algo, el fuego no es tan terrible como imaginaba…
-Viste tontita- sonrió Julián.

Unos días después, Vanina investigó en el Registro de las Personas, en viejas colecciones de diarios, en Internet, sobre las fechas relacionadas con su nacimiento y primeros días de vida.

Descubrió que lo que había sospechado Julián  era cierto: el fuego había destruido su casa y familia. Solo había quedado un bebè, con su terror a cuestas, salvado milagrosamente dentro del hogar de la casa en llamas… 


Clara Silvina Alazraki

El cuento en audio:






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