jueves, 12 de febrero de 2015

Caminos

Se supone que los caminos siempre conducen hacia un lugar
pero...
¿Qué sucede cuando no llevan a ninguna parte?
Cuando no se vislumbra el final.
Cuando las bifurcaciones ganan al sendero principal.

¿Qué pasa con los caminantes?

¿Se cuestionarán ansiosamente por el mañana
o
simplemente
seguirán
 un paso trás otro
hasta el desenlace de sus historias?

Me pregunto:
¿Será el camino quien los devora finalmente?
¿O seràn ellos quienes lo deshojan 
como a una margarita
 y de un salto 
se hacen a un lado, 
lo abandonan 
y comienzan a recorrer un nuevo sendero?