martes, 30 de agosto de 2016

Historias para compartir: La cuna

¿Qué pasaría si un día las cosas pudieran hablarnos??? 

La  cuna

Soy una cuna. Mi interior es blando, suave sinuoso y delicado.
Por fuera, me vistieron con cintas, moños, terciopelos.
Aún soy virgen. Nunca tuve entre mis brazos el calor, la magia de un niño.
Y tengo miedo
Miedo de ahogar el llanto que llama, de quebrarme, de sufrir, de lo que no conozco (aunque fui creada precisamente para eso).
A veces, miro a la madre, su vientre redondo, sus ojos perdidos entre fantasías. Me pregunto si ella  siente tanto o más temor que yo.
 Sus manos suaves, acarician mi cuerpo. Es casi como si ambas compartiéramos un secreto. Un secreto que late, nada en vida, se divierte zigzagueando en su pequeño mundo sellado.
También observo al padre, que es también mi padre. Quien modeló mis formas a partir de un cedro oscuro, tortuoso. Sus ojos flotan entre recuerdos y presentes. Hay confusión y alegría, seguridad y desazón, un equilibrio frágil y a la vez tan poderoso que sería difícil de romper.

El sol me regala sus últimos rayos.
Sé que hoy es “el día”.
 El último de esta larga espera.
 El primero de una luna de miel con olor a leche tibia.

Escucho un grito, un llanto. Es él, que ya está aquí.

Y, por fin, lo recibo entre mis barrotes marrones, desplegados como alas y derramo en su presencia frágil, mi alma de madera.


Clara Silvina Alazraki


El cuento en audio:


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