domingo, 15 de mayo de 2016

MOOC de @Scolartic y Elsa Punset: Aprendizaje Social y Emocional en el Aula, actividad final

Consigna
¿Te animas a compartir con tus compañeros algún ejemplo que a ti te sirva de inspiración en el desarrollo de las habilidades sociales y emocionales de tus alumnos, y que además puedas implementar en tu aula o centro?

"Educar las emociones puede convertirse en la llave de libertad para las personas" dice Elsa Punset en una nota sobre Aprendizaje Emocional.
Creo que es una excelente definiciòn que se puede poner en la pràctica en las aulas mediante el compromiso del docente.
Trabajamos con niños, adolescentes, adultos... seres humanos que no traspasan la puerta de nuestras Instituciones educativas y quedan desnudos de sus tristezas, ternuras, problemas, miedos, odios, amores, alegrìas, penas, al contrario, cada uno llega aferrado de sus emociones y es imposible ignorarlas.
A su vez, uno tiene sus propias voces internas, navegando por los laberintos de las sensaciones, que
pueden salir en el momento y lugar menos pensado.
Somos pequeñas bombas de tiempo, especialmente cuando estamos pasando circunstancias o situaciones que nos desequilibren.
Aprender a escuchar al otro,
detenerse y oir una historia que nos comparten,
 prestar atenciòn (en todo el sentido de la palabra: dar, ayudar, colaborar),
ejercer la empatìa,
son algunas de las particularidades que nos brinda la Educaciòn Emocional para poder acercarnos al otro, a quien vemos casi todos los dìas y, tal vez, no conozcamos mucho de su historia personal, pero cuya vida se entrelaza con la nuestra en los espacios de la escuela.
Los profesores de Enseñanza Artìstica, en general, incorporamos este tipo de aprendizaje en nuestras clases.
Arte y emociòn, emociones y Arte, son un combo inseparable.
Desde mi àrea, donde bailan las Danzas con el Folklore, y precisamente en la escuela que me ha tocado (y a la que he elegido) trabajar, las emociones tienen el primer lugar (aunque en verdad, nunca tuvo el tìtulo Aprendizaje o Educaciòn Emocional).
Hay veces que me detengo internamente y miro mis clases, a mis alumnos, desde algùn àngulo del lugar donde estamos trabajando. Y en una especie de autoevaluaciòn, observo sus caras, que me reflejan mucho de sus almitas, buscando el punto en que no estàn allì.
Esa cara de nada que dice: estoy aburrido, me duele, estoy triste, no tengo ganas...
E intento, ya sea desde la palabra, el gesto o simplemente el compartir algo dulce, que ese rostro refleje por un momento, por lo menos, una tìmida sonrisa.
A veces resulta muy difícil, a veces sale.
Una lo intenta.
Y aquì, los protagonistas, en una actividad de aprestamiento de expresón corporal, para lograr que más adelante, aprendan las danzas de conjunto.
Una tarea donde se enseña desde el juego, la música, el dibujo y, fundamentalmente, las risas...


Agrego: esa loca, que parece una momia (hacìa frio) y que va adelante del trencito, es la que escribe...
;)